Tú
Me está tomando el
pelo en mismísimo directo… no me lo puedo creer. El papel con las preguntas que
preparé ayer se balancea al ritmo de mis manos temblorosas, y mis piernas
siguen un extraño vaivén que delata mi estado de nervios.
-Últimamente te han relacionado con Malú… creo
que ni suena a pregunta. El tono de mi voz ha tomado un aire monótono
infumable. A penas me atrevo a mirarle, me viene a la mente el recuerdo de
aquellos primeros días en Málaga, de los primeros días con él… me siento de lo
más tonta.
-Malú es alguien especial. Me ha ayudado
mucho en momentos muy complicados. Levanto la vista al fin. Parece que se
ha puesto serio, parece que ahora no bromea y no me gusta nada… Calla y yo,
sigo muda. Ahora es él el que se atreve a mirarme. Nuestras miradas chocan la
una contra la otra en un intercambio de palabras mudas que lo dicen
absolutamente todo.
Oigo un ligero
chasquido y vuelvo en si. Dejo de mirar esos ojos que tantísimas veces he
tenido delante y vuelvo la vista a Eneko. Reacciono enseguida y miro el papel
sin encontrar nada más que letras y letras sin sentido que se unen dificultándome
la tranquilidad.
-¿Cuál es la canción que más te ha costado
publicar por ser extremadamente íntima? Acabo de leer intentando no
trabarme y le miro. Sigue serio, pero ahora parece pensativo.
-Mmm… tal vez “Quién”. La entrevista ha
iniciado un ritmo y un tono demasiado serio, y aunque quiero preguntarle el porqué
de su respuesta, Eneko me corta para seguir con el programa, dando por
terminada mi sección.
Me levanto
inquieta. Pablo sigue con la entrevista con Eneko pero yo prefiero salir del
estudio y reponerme un poco. Vuelvo a mi mesa, cojo el bolso y me adentro en el
baño para tratar de adecentarme y tranquilarme. Me acerco a la pila con la
intención de lavarme la cara. El agua resbala sobre mis manos y mis mejillas
devolviéndoles la temperatura idónea, y apaciguando así el fuerte ardor que
sentía sobre ellas. Levanto la mirada y encuentro a una muchacha con la expresión
triste que me mira atentamente. Ya no sé quién es. No me reconozco. No me
siento la misma persona que hace apenas unos meses. Han cambiado tantas cosas…
-Marina, ¿vienes? Sale Pablo del estudio. Ven
corre, vamos a pedirle una foto. Es Cristina. Está eufórica con la visita
de Pablo. Bueno, ella y toda la redacción.
-Em, si, si, voy, le digo mirándome por última
vez al espejo y cogiendo mis cosas. Salgo del baño lanzando un fuerte suspiro
al aire para intentar soltar la tensión. Avanzo por la redacción oyendo el
griterío de la gente y me acerco al corro que han hecho entorno a él.
Tras varios minutos
de fotos, firmas y mini-conversaciones con él de media plantilla de
trabajadores de la emisora, Pablo fija la mirada en mí y sonríe.
-Gracias por la entrevista. Me ha gustado
mucho. Asiento en señal de agradecimiento y noto las manos de alguien que
me empuja por detrás provocando que caiga sobre su cuerpo.
-Hazte una foto, hombre. Es Cristina. Os
juro que la voy a matar.
Pablo me mira
risueño y Eneko está preparado ya con la cámara para sacar la instantánea. Sonrío
ligeramente y siento la mano de Pablo rodear mi cintura provocándome un fuerte
escalofrío. Por mucho que esté enfadada no va a dejar de provocarme todo ese cúmulo
de sensaciones inimaginablemente indescriptibles. Roza mi mejilla sin que
apenas pueda darme cuenta y rápidamente giro la cara para que nuestros labios
no choquen de manera instintiva.
-Pablo, musita Mariola. Reconozco su voz
enseguida, pero con el estado de histeria que llevaba no me había percatado de
su presencia. Sonrío y me devuelve el gesto. Pablo camina hasta ella y se
despide de mi jefe y de mí con la mirada.
“Baja. Tengo 5 minutos y se me ocurren un
sinfín de cosas que hacerte…jiji”
Es inevitable sonreír
ante semejante mensaje. No sé si bajar y darle un par de bofetones o si comérmelo
a besos. Dejo el móvil en la mesa con la intención de seguir torturándole unos
minutos más. Se que tarde o temprano va a llamar, y me encanta hacerme la
interesante. Y efectivamente, menos de tres segundos después suena la melodía
de mi móvil.
-¿Si?, contesto pizpireta.
-Marina, tengo 5 minutos. Baja.
-Pablo, tengo trabajo. Vete, susurro para que no
me oiga nadie.
-Marina…
Cuelgo rápidamente
y abro el primer cajón de mi escritorio para asegurarme de que las entradas no
han desaparecido. Esta noche hay sorpresa… Cojo el abrigo y salgo corriendo
para evitar que se marche antes de llegar a bajo. Bajo las escaleras intentando
no caerme de lo ligera que voy y al llegar a bajo, antes de que pueda salir a
la calle, una mano me frena agarrándome del brazo con firmeza. Siento su aroma
envolverme al chocar contra su cuerpo de nuevo. El impacto provoca que su
cuerpo se apoye en la pared del portal, quedando entre ésta y mi cuerpo. Vuelve
a pasar sus brazos alrededor de mi cintura y se acerca a besarme. Giro ligeramente
la cara provocando que sus labios se posen en mis mejillas. Abre los ojos
enseguida y me mira extrañado.
-Mi vida… ¿pasa algo? Intento hacer oídos
sordos a sus dulces palabras y le miro seria. No me digas que estás enfadada por… ¡pero si ha sido una broma! Además,
has empezado tú, ¿eh?
-¿Yo? ¡Pero qué va! ¡Yo solo preguntaba! Callo enseguida al
darme cuenta de que le estoy hablando y suelta una de sus habituales
carcajadas.
-Anda boba… que tengo poco tiempo para estar
contigo y quiero aprovecharlo. Me dice volviendo a atraerme hasta él. Esta
vez me dejo hacer, necesitaba tenerle por fin conmigo.
-La próxima vez contrólate un poquito… porque
te mando rápidamente con tu amiga Malú…
-Mmmm noto cierta pelusilla… me dice entre
risas. Celosilla…
-¿Yo? Solo te estoy diciendo que la próxima vez te voy
a mandar con tu amiguita Malú, o no, mejor, te mandaré con tu amiguísima
Afrodita… seguro que te lo pasas mejor.
-Mira que llegas a ser, ¿eh? Que yo no te digo nada de
tu jefe y no te digo como te mira… estaba a punto de decirle si quería una foto
tuya para su escritorio. Me separo de él lo justo para poder mirarle a los ojos
y ahora soy yo la que se ríe.
-Pero qué dices Pablo…
-Lo que oyes… como siga mirándote así voy a tener que
poner medidas…
-Pero Pablo, ¿qué dices?
-En una burbuja te voy a meter…, me dice
ronroneando. Se acerca poco a poco a la comisura de mis labios y posa los suyos
intentando torturarme. Se desliza por mi piel hasta llegar al cuello rozándome
con sus labios y su aliento.
-Pablo. Es gay, le digo como puedo. Para
de golpe y me mira con los ojos de par en par.
-¿Quién?
-Eneko, Pablo. Eneko es gay. Me mira estupefacto
y no puedo evitar volver a reírme. En
serio.
-No. Se pone serio. ¿Tú has visto cómo te mira, Marina? Te juro que he estado a punto de
decirle algo…
-Tal vez te miraba a ti, bromeo.
-Marina…, vale, vale. Habla en serio.
-Va Pablo. Déjalo. En serio. Sea gay o no lo
sea. Me mire a mi o a ti, le digo abrazándole. Mañana es un día especial para los dos y quiero celebrarlo como dios
manda. Le cambia la cara al instante. Sonríe y vuelve a abrazarme. Tengo una sorpresa para ti. Ahora es él
el que se separa y me mira. ¿Aceptas dejarte
llevar por mí esta noche? No ha dejado de sonreír y ahora se acerca poco a
poco a mí.
-Llévame a las estrellas…
-Mmmm creo que no va a ser el caso… pero estoy segura
que te gustará. ¿Te espero aquí a las ocho? Asiente y me separo de él. Es tarde,
llevo demasiado tiempo fuera de la oficina.
-Mmmm Marina… ronronea.
-Pablo, tengo que irme ya. Tengo que seguir
trabajando, y tú también. Luego nos vemos, seré toda tuya, lo prometo, pero
ahora me esperan arriba.
-¿Toda mía?, me dice picarón.
-Anda, ve, que Mariola nos matará a los dos. Te
veo luego bobito, le doy un beso suave en los labios y subo las escaleras
lo más rápido que puedo contando los minutos que faltan para las ocho y para
esa sorpresa que le tengo preparada…