domingo, 17 de mayo de 2015

Entrevistas




¡Hola familia!

Os preguntaréis… ¿pero dónde se ha metido Nai? Si dijo que volvía… Lo sé, perdonadme.
Dije que volvía a la carga, que seguiríais viendo nuevos capítulos, nuevas actividades… y aunque intentaré retomar algunas cosas, lo cierto es que por cosas que van ocurriendo no puedo estar al cien por cien con vosotros.

No me canso tampoco de decir que pronto tendréis noticias, que poco a poco, que paciencia, que todo llegará… y así será, confiad en mí… solo hay que saber esperar, porque al final todo llega.

Si queréis que hagamos alguna actividad para poder leer relatos cortitos (one-shot) como hice en su momento, me pongo en marcha.

Bueno, y después de esta disculpa general, y de la propuesta, os cuento. Asomo la patita por aquí para agradecer a RNE y en especial a su programa Abierto hasta las 2 por su interés por conocer el mundo de las novelas Alboranistas, y por su amabilidad durante la entrevista. ¡Ha sido un placer colaborar con vosotros!

También quiero agradecerle a Pablo sus palabras; es un orgullo enorme saber que alguna vez has estado “trasteando” por aquí para leer cositas. Espero y deseo que te gustara lo que leíste.

Os dejo en el post los dos fragmentos a los que hace referencia Pablo en RNE y también en Cadena Ser.

Y nada más, familia.

Gracias por estar ahí día a día, por ayudarme a crecer con vosotros. Es un placer saber que cada día la familia se hace un poco más grande.

Lo que os digo siempre, y ahora con más razón todavía: pronto noticias. ¡Paciencia!

Un beso y un abrazo enorme a todos.


Naiara.

martes, 4 de noviembre de 2014

Cien

ÉL



—No sé por qué he tardado tanto…
Puede que mi corazón se negara a creer que estabas aquí; tal vez se resistía a pensar que te has ido…

Llevo más de seis años sin poder mirarte a los ojos, sin poder adivinar lo que esconde tu mirada, sin poder decirte que te quiero y ver como ese brillo especial aparece bajo ese color miel de tus pupilas.
Seis años levantándome de una cama fría y vacía porque ya no estás. Y aunque me pellizco y veo que esta es la realidad, aunque siento todos los días el alma rota; no dejo de pensar que es solo una pesadilla y que cualquier día despertaré y volveré a sentir el calor de tu cuerpo bajo las sábanas.

Daría mi vida por volver a aquel primer día. ¿Te acuerdas? A mí me parece que fue ayer…
Justo en el primer acorde vi tu gesto. Te tapaste la cara como una niña pequeña cuando abre un regalo, o como cuando descubre algo por primera vez. No podía dejar de mirarte. Tus ojos empezaron a humedecerse cuando entoné las primeras palabras de nuestra canción. Temía desconcentrarme y acabar callado y absorto; mirándote.

En uno de los instrumentales de la canción te sonreí, tratando de que entendieras que te miraba a ti; que no había podido alejar la mirada de tu rostro desde que te vi.  Pero tus ojos cerrados y llorosos te impedían verme.

Ansiaba que la canción acabara para acercarme a ti; para tenerte más cerca. Y en cuanto acabó, abriste los ojos y alzaste la mirada hasta encontrarte con la mía, que seguía perdida en ti.

No puedo evitar sonreír al recordar lo nerviosa que estabas cuando subiste;  aunque lo cierto es que no sé quién estaba más nervioso de los dos.

No entendía qué me estaba pasando. Sabes que mi vida, antes de que aparecieras, tampoco fue fácil. Raquel siempre había formado parte de mí  y no lograba entender por qué contigo era todo tan diferente… 

No entendía por qué necesitaba verte,  por qué las horas contigo se me hacían tan cortas; y no comprendía cómo podía soportar mi corazón ese vertiginoso latido cuando estabas cerca…
No entendía por qué me aterraba que pudiera pasarte algo…

Es curioso que te lo diga ahora, ¿verdad?

Ahora me maldigo por no entender que tenía delante al amor de mi vida. Me castigo por todo el tiempo que perdimos sin estar juntos. Por cada enfado, cada malentendido…

Si hoy pudiera recuperar todo ese tiempo perdido… Si hoy pudiera volver a aquél abrazo del primer día…

Recuerdo como si fuera ayer tantas cosas… ¿Te acuerdas de tu cumpleaños?

Llevaba días preparándolo todo con Alba. Llevábamos mucho tiempo separados… tenía tantas ganas de verte…

Saliste al balcón con aquél vestido que casi me deja sin respiración. Escuchaba como te acercabas sigilosamente… pero no quería girarme. Miraba al horizonte tratando de serenarme. Sabía que lo que venía no sería fácil.

Me preguntaste si me había enfadado porque acababas de bailar con Rafa. Y al verte, tu rostro estaba cubierto de lágrimas. Al inicio intentaba hacerme el duro, pero verte llorar era mi punto flaco. Mil dudas me llenaban la cabeza de temor, pero sabía que tarde o temprano debía llegar ese momento. Y pasó… El primer te amo salió de mis labios intentando que te sonara a música celestial.

Algo que ya nunca podré volver a decirte.

Y nunca podré perdonarme que no estéis hoy aquí, que no estemos juntos y que no tengamos con nosotros a nuestro hijo. Me di cuenta; si, pero tarde. A veces me duermo pensando en él, en cómo sería, en cómo tendría los ojos. En si se parecería a ti, o a mí.

Tal vez tendría tu sonrisa, tus ojos, esa naricita pequeñita que tanto me gustaba… Puede que hubiera heredado ese nerviosismo tan tuyo, y tal vez hubiera heredado ese don que dios puso en mi garganta…

Le hubiera enseñado a tocar el piano, y la guitarra. Le hubiera hablado medio Francés, medio Castellano, y tú le habrías enseñado catalán. Y mi madre… mi madre seguro que le llenaría de caprichos y de amor, como su tía Casilda.

Seguro que pensarás que fui un estúpido al decirte todas aquellas palabras vacías que todavía resuenan en mi cabeza y me condenan por tu muerte. Y créeme, esta culpabilidad que siento es la peor cárcel de todas…

No sabía cómo hacerte entender que no quería perderte, que todo lo que te decía era para evitar volver a vivir otra muerte como la de Alba. Me horrorizaba pensar que podría quedarme solo, sin ti, y con un bebé al que siempre culparía por tu marcha.

Pero ya ves cómo es la vida… quizá el destino predestinó tu partida y pasó… no lo sé.—

Acerco la mano al mármol frío y recorro su nombre con mis dedos.

“MARINA FERRER BOSH  1992 — 2013”

Se me encoje el alma al recordar ese maldito año. Tal vez hoy, seis años después, haya despertado de esta horrible pesadilla en la que llevo inmerso tanto tiempo… Todavía no puedo creer que yo siga aquí y ella esté quién sabe dónde….

Me levanto poco a poco porque tengo las piernas entumecidas tras tanto rato de rodillas frente a ella. Un ligero ruido me alarma y vuelvo la mirada para averiguar de qué se trata.

—¡Alex! —No puedo creer que el hermano de Marina esté aquí…
—No sabía que habías venido— me dice cabizbajo.
—Tarde o temprano... sentía la necesidad de volver. Llevo demasiado tiempo eludiendo realidades…
—Me alegro Pablo. Me alegra verte mejor…
— ¿Y tú? ¿Cómo estás? —Hace mucho tiempo que no veo a la familia de Marina. Desgraciadamente aquellos días me presenté como el novio de su hija, del que ni siquiera habían oído hablar. Sus viajes, sus idas y venidas… todo lo escondía detrás del trabajo. Pero al fin y al cabo todo, tarde o temprano, sale a la luz.
—Bien. Estamos todos bien. ¿Por qué no me acompañas, tomamos un café y… hablamos?

Asiento nervioso. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Bienvenidos de nuevo, y gracias!

¡Bienvenidos de nuevo, familia!

Es un placer volver a estar aquí con todos vosotros.

Antes de volver a subir capítulos, antes de reemprender la novela, las actividades y por supuesto, antes de publicar el esperado capítulo 100, quiero tomarme unos minutos de vuestro tiempo para agradeceros tanto apoyo durante todo este tiempo; durante estos casi tres años.

Haciendo balance de todo lo que ha significado la novela, lo cierto es que no tengo palabras suficientes para agradecer todo vuestro apoyo y vuestro interés. A pesar de que los últimos meses he estado alejada del blog por razones que entenderéis pronto, quiero que sepáis que no he dejado de trabajar en ello.

La novela, en el blog, sigue siendo la misma; aunque el nombre ha cambiado, y vuelvo a insistir, pronto lo entenderéis todo, pronto sabréis el porqué de todo esto. Así que bienvenidos a “Desencuentro.

La intensidad del inicio fue espectacular, y tal vez algo desbordante para alguien que no tenía experiencia en ello. Por eso, este tiempo me ha venido bien a mí para aprender a manejar todo esto, y para vosotros porque habéis descansado un poquito de mí.

Por todo el cariño que he recibido por vuestra parte, por todas las palabras bonitas, la ayuda y la entrega… a todas y cada una de las personas que han estado a mi lado, compartiendo la pasión por este proyecto quiero lanzaros un GRACIAS en mayúsculas, y quiero haceros saber que todo este apoyo tendrá su compensación mucho antes de lo que pensáis. Mi más sincero agradecimiento, de corazón.

Estoy de vuelta, esta vez para quedarme y sorprenderos el próximo año con cosas nuevas y grandes.

Gracias, de nuevo. Un Gracias eterno.

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